1 de cada 10, por Leandro Pérez Miglino

1 de cada 10

Hay muchas situaciones que las viven pocas personas.

Seguramente te encuentres muchas veces, como yo, pensando en lo que no podemos experimentar aunque quisiéramos.

Anhelamos y buscamos mil cosas que nos faltan y a veces nos sentimos frustrados cuando vemos que no conseguimos todo.

Pero no quiero hablarte de las cosas que nos faltan. Quiero que hablemos de las cosas que tenemos.

No te conozco, pero si estás leyendo esto, formas parte del 60% de las personas del mundo que pueden leer.

Si pudimos despertarte hoy, no formamos parte de las más de 50 millones de personas que murieron en lo que va del 2020.

Si comimos algo hoy o en estos días que pasaron, no estamos en el grupo de las personas desnutridas, que llega casi a 900 millones de personas en el mundo.

Si tenemos comida en la heladera, ropa y un techo sobre nuestra cabeza con un lugar para dormir, somos más ricos que el 75% del mundo.

Si tenemos plata en la billetera y en alguna cuenta bancaria, nos encontramos entre el 8% más rico del mundo.

Entonces, cuando vemos estos datos, caemos en la conclusión de que muchas veces somos MUY DESAGRADECIDOS con todo lo que vivimos.

Quiero que cuando tengas un rato puedas leer en la Biblia la historia de Jesús con los leprosos: Lucas 17:11-19

Te lo voy a resumir en pocas palabras.

Jesús estaba yendo a Jerusalén y llegó a una aldea que estaba de paso entre Galilea y Samaria. Diez leprosos le salieron al encuentro y desde lejos le gritaron que tuviera compasión de ellos. La lepra era un problema muy grande en aquellos días. Y eran personas totalmente marginadas por la sociedad.

Jesús les dijo que fueran a presentarse ante el sacerdote. Y yendo ellos, todos quedaron sanados. Pero de los 10 leprosos que habían sido sanados, sólo 1 volvió a darle gracias al Señor Jesús. De 10, sólo 1.

Diez leprosos, diez excluidos de la sociedad, diez que escucharon de Jesús, diez que le pidieron ayuda, diez que obedecieron lo que Jesús ordenaba, diez que fueron sanados. Salvo rasgos distintivos personales, todos eran iguales.

Pero uno hizo la diferencia. Uno agradeció. Todos recibieron un milagro.

Uno sólo recibió dos milagros.

Uno solo fue sanado y fueron perdonados sus pecados. A uno le sirvió para siempre su encuentro con Jesús. Otros solo tuvieron consecuencias en esta vida, según lo que cuenta el texto.

Acercarnos al Señor Jesús con agradecimiento es una de las cosas textuales que la Biblia dice: Es la voluntad de Dios. 1 Tesalonicenses 5:18.

¿Cuál fue nuestra actitud hoy hacía todas y cada una de las bendiciones de Dios?

¿Qué pasaría si mañana nos despertamos solo con las cosas por las que hoy agradecimos?

por Leandro Pérez Miglino

www.mamasqueoran.com

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