21 días para tu victoria – Día 11-por Pastor Jorge Luis Pérez

MQO Logo 3Nos dice la Palabra de Dios en Efesios 6:12: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.”

En este versículo, se nos presenta la lucha y el tipo de combate al cual fuimos llamados. No es una lucha común y por ello se nos explica claramente las razones por las cuales no podemos estar desprovistos del vestido de Dios, de la armadura de Dios y que además, es provista por Dios mismo.

La guerra no es fácil!!!. La presencia de la expresión “contra” (cinco veces en el texto) nos pone en claro que la intensidad, la ferocidad de la batalla no es algo así nomás.

La palabra que se usa para la expresión lucha es “palé” que significa una lucha abierta, cuerpo a cuerpo, hasta que uno de los contrincantes derriba al otro y lo mantiene en el piso. De ahí aprendemos que, en el ámbito espiritual, la derrota no es cuando caemos, la derrota es cuando permanecemos caídos.

Son “huestes”, batallones, de seres espirituales que actúan en todos los frentes. Esta guerra no es una lucha contra las ideas del mundo, la filosofía del mundo, las concepciones de vida del mundo, etc., es por encima de eso; es contra espíritus malos de gran poder que, aunque no les podamos ver, debemos ser conscientes de su permanente presencia y de su dominio e influencia en lo que citábamos antes: las ideas, filosofía, sistema, influencias y formas del mundo, etc.

El detalle de quienes son aquellos contra los cuales luchamos, es manifestado abiertamente y aun cuando no tenemos la suficiente claridad ni conocimiento para entender acabadamente de que se trata, sí podemos observar que son colocados en orden o categorías diabólicas:

PRINCIPADOS, POTESTADES, GOBERNADORES DE LAS TINIEBLAS, HUESTES ESPIRITUALES DE MALDAD EN LAS REGIONES CELESTES: ángeles caídos, que decidieron darle la espalda a Dios, que viven, actúan y ejercen su dominio en las tinieblas del pecado; espíritus malignos que operan en la depravación propia de seres que se mueven por fuera de los principios de Dios. Demonios que afligen al ser humano ejerciendo el poder satánico en el gobierno de este sistema mundo en el cual estamos, oponiéndose abiertamente y muchas veces también encubiertamente a la Persona, Palabra y Voluntad de nuestro Dios.

Aunque no les podemos ver, están presentes. “El cristiano (dice W. MacDonald) no debería estar morbosamente abismado y asustado con el tema del demonismo, ni atemorizado por su constante asechanza, porque Jesucristo los ha vencido en la Cruz, pero sí debería saber que fue provisto de la armadura divina para hacerles frente cada día”.

No soy llamado a buscar pelea, soy llamado a defenderme en la pelea y son dos cosas distintas; para ello el Señor me provee las herramientas, las armas necesarias para estar firme cuando llegue el momento de la lucha!!!

La imposibilidad humana de hacerles frente y luchar contra ellos es más que clara, no puedo!!!, de ahí que, la advertencia del Apóstol para cada creyente sea “la de tomar toda la armadura de Dios para estar firmes”.

La reflexión que nos cabe es esta: ¿qué tan consciente soy de la lucha que enfrento diariamente?; ¿qué tan consciente soy de mi propia debilidad para darme cuenta que NO PUEDO SOLO y que debo acudir al Señor para ser fortalecido en Él y en él poder de su fuerza?

Nuestro Dios nos pide que:

Que seamos FORTALECIDOS en Él.

            Que seamos VESTIDOS por Él.

            Que seamos FIRMES para Él.

por Pastor Jorge Pérez Jorge Luis Perez

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