21 días para tu victoria – Día 13, por Pastor Daniel Zangaro, PhD

MQO Logo 3“Defiendan su posición, poniéndose el cinturón de la verdad y la coraza de la justicia de Dios.” (Efe 6:14) NTV

Como cristianos sabemos que mas allá de si somos conscientes o no, somos partícipes de una encarnizada guerra espiritual. Ignorar esto o hacernos los desentendidos no nos exime de sufrir sus consecuencias. Por lo tanto debemos abrir los ojos a toda esta actividad que se libra en el mundo espiritual e influye en nuestras vidas de manera tan real y palpable, para poder hacer frente a los ataques del enemigo y salir en victoria.

El versículo 16 en la versión NTV nos habla de defender nuestra posición, la Reina Valera 60 dice “Estad Firmes”. En ambas versiones, se nos anima a tener la actitud de quien está velando, en guardia, siempre listo para presentar batalla cuando fuera necesario.

¡Estén alerta! Cuídense de su gran enemigo, el diablo, porque anda al acecho como un león rugiente, buscando a quién devorar. 1 de Pedro 5:8 NTV

No estamos firmes cuando tenemos doble ánimo o no tenemos consistencia en nuestra fe, ni tampoco cuando no hay una sincera y completa rendición a Jesús. ¿Te ha pasado de ver personas que parecen espiritualmente muy firmes y al poco tiempo, no la vemos mas en la iglesia?

Estar firmes significa permanecer en la verdad con una identidad clara de quienes somos. Que fuimos salvados y transformados por El y por lo tanto, nadie nos puede arrebatar de su mano. (Juan 10:28)

Estar firme significa que nuestra fe ha desarrollado raíces profundas que permitirán que pase lo que pase, podemos permanecer bien plantados en Cristo y Su Palabra. Cuando hay raíces fuertes, pueden venir diferentes problemas y dificultades pero no caerás, no serás destruido porque hay raíces profundas que harán que no te muevas de la Roca firme que es Jesucristo.

El simpatizante cristiano, el que nunca se compromete, el que pese a los años de cristiano nunca termina de rendir su vida completamente a Cristo, ese permanece inconstante y por lo tanto no podrá disfrutar la vida victoriosa que Dios le quiere dar.

El cinturón de la verdad - Los soldados llevaban un cinturón bastante ancho que tenía la función de mantener la túnica en su lugar, y además rodeaba su cuerpo. De igual forma, la verdad de la Palabra de Dios nos ayuda a mantenernos en nuestro lugar, sujetos a Dios, para vivir una vida que honre nuestra posición de hijos.

Satanás intentará engañarnos para que dudemos acerca de nuestra verdadera identidad, de nuestras creencias y hasta de nuestro Dios.

Para ponerte este cinturón de la verdad es importante que cultives una íntima relación  con Dios, llena tu mente y tu corazón de Su Palabra, búscalo en oración. De tal manera las mentiras del enemigo que han entrado en tu mente deberán ceder y serán remplazadas por la verdad de la Palabra de Dios. Vive una vida íntegra y auténtica en todas las áreas, que tu sí sea si y tu no sea no.

La coraza de la justicia - La coraza iba enganchada al cinturón y protegía los órganos vitales. Una herida en el pecho podía ser fatal por eso los soldados iban bien protegidos. Por lo tanto, como cristianos debemos vestirnos de la justicia de Dios que obtuvimos por medio del sacrificio expiatorio de Jesús.

Por la fe en Cristo fuimos justificados (Rom 5:1-3). No podemos ganar la batalla contra el pecado con nuestras propias fuerzas ni tampoco con nuestra propia justicia. Por el contrario, la victoria solo es posible cuando recordamos quienes somos en Cristo y nos mantenemos firmes en esa posición. La justificación la obtenemos a través de la sangre de Cristo, algo que por nuestras fuerzas era imposible.

Dios ve a Jesús en nosotros y por lo tanto olvida todo nuestro pasado con sus fallas, pecados y transgresiones. Para protegernos de las acusaciones del enemigo, la culpa y las ataduras de un pesado que aun parece tener poder, debemos vestirnos con la coraza de justicia en Cristo Jesús.

Esto significa que no vas a creer a las acusaciones de Satanás cuando viene a recordarte quien eras o lo que hiciste. Ni tampoco cuando te dice que no puedes cambiar o que eres incapaz de abandonar un vicio o atadura. Es importante que comiences a verte como Dios te ve y levantarte en tu posición de hijo para vencer.

Ya no tienes que vivir atado a la culpa, fuiste justificado a través de Jesús.

por Pastor Daniel Zangaro, PhD DZ 1

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