¿Cuántos agradecen: “solo uno”? PARTE 2, por Jorge Luis Pérez

PARTE 2

Son cosas simples las que nos deben despertar a la práctica de la gratitud:

Los bienes que tenemos, no nos debe importar si estos son muchos o pocos; lo que importa es que sean suficientes para cubrir nuestras necesidades. No es siempre tener “lo que quiero”; lo que vale en la vida es tener lo que necesito. Baste a cada día su propio afán.

Tener alguien que nos ame, nos cuide, que sea nuestro compañero, amigo, guía, etc. Puede ser que muchos tal vez al leer esto sientan que no tienen, humanamente hablando, a alguien así pero, lo pueden tener en la persona de Jesucristo, Él es suficiente para todo lo que busco y necesito en esta vida.

Estar vivo y sentir cada mañana la aventura de un nuevo día, de vivir tomado de la mano de Dios para cada emprendimiento.

Tener agua, sí, el simple hecho de tener agua a nuestra disposición con solo girar una canilla; millones en el mundo no tienen esta posibilidad.

Tener algo para comer cada día; más de una cuarta parte de la población del mundo se va a dormir sin haber probado un bocado en el día. 

Hace muchos años llego a mis manos por generoso regalo de un querido amigo, un pequeño cuadro que decía estas palabras:

“Es maravilloso Señor, tener mis brazos sanos, cuando hay tantos mutilados.

Es maravilloso Señor, tener mis ojos para ver, cuando hay tantos sin poder hacerlo.

Es maravilloso Señor, tener mi voz, cuando hay tantos que enmudecen.

Es maravilloso Señor, tener mis manos que trabajan, cuando hay tantos que mendigan.

Es maravilloso Señor, volver a casa cuando hay tantos que no tienen a donde ir.

Es maravilloso Señor, amar, vivir, reír, soñar cuando hay tantos que lloran, odian y se revuelven en pesadillas.

Es maravilloso Señor, tener un Dios en quien creer y confiar, cuando hay tantos que no tienen ni consuelo, ni fuerza, ni fe.

Es maravilloso Señor, tener tan poco que pedir y tanto que agradecer”

Se cuenta la historia de alguien que trasmitió la idea de lo que significa ser agradecido y de quién no lo es.

Un día, una persona se acercó a un sitio donde estaban construyendo un edificio. Al estar en este lugar de construcción notó que había dos albañiles trabajando: uno de ellos tenía un semblante de apatía y desconcierto. El otro, tenía una sonrisa en el rostro y se le notaba entusiasmado.

Entonces, su curiosidad le llevó a preguntarle al primero: ¿qué le parece su trabajo?

El albañil ni siquiera se dio vuelta para verlo y siguió haciendo su tarea. Después de unos segundos le respondió: “¡Qué le puedo decir! Llevo los últimos 30 años haciendo exactamente lo mismo: poniendo un ladrillo sobre otro, a plena luz del sol. No es algo por lo cual sentirse feliz, ¿no es cierto?”

En seguida, le preguntó al otro albañil, al que se le notaba más animado: Y a usted, ¿qué le parece su trabajo?

“A diferencia de mi compañero, yo llevo 20 años en esto de la construcción pero, tan sólo de pensar que este edificio va a ser uno de los más grandes de la ciudad y que durará por generaciones y generaciones, y que yo tuve la gran la oportunidad de ayudar a construirlo y dejarle algo a este país, me siento muy agradecido.”

Esto es un ejemplo muy claro de cómo, ante las mismas circunstancias nuestras reacciones pueden ser distintas; uno puede agradecer lo que hace, el otro puede, desde su papel de víctima, no valorar lo que vive y ser un desagradecido.

La gratitud verdadera no es la que surge de los labios hacia afuera; la verdadera gratitud es la que está adentro en el corazón, en nuestro ser interior, por ello es importante “dar gracias siempre” pero, más importante es tener un permanente espíritu de gratitud.

En medio de una generación donde la gratitud se ha perdido, donde todo el mundo cree tener derechos sin responsabilidades, donde todos exigimos recibir pero sin dar nada a cambio, donde cada vez valoramos menos las pequeñas grandes cosas de la vida y la existencia, pidamos al Señor que no enseñe a ser agradecidos.

La Epístola a los Hebreos expresa en el capítulo 12:28 unas palabras altamente significativas y oportunas para la ocasión: 

tengamos gratitud y mediante ella sirvamos (y vivamos) para Dios

por Jorge Luis Pérez

www.mamasqueoran.com

Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.