La Paternidad de Dios: Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá, por Eva Reyes

Salmos 27:10: Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá.
Isaias 64:8: Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tu manos somos todos nosotros.

La paternidad de Dios básicamente en el idioma Griego tiene 3 significados; 

1) Es nutridor; esto quiere decir que alimenta el cuerpo como también el alma.
2) Es protector; ya que nos cuida y nos da respaldo
3) Es nuestro sustento; mediante de su poder nos mantiene con fuerzas.
Estas tres referencia las encontramos en nuestro Padre Celestial.

Todos los seres humanos somos creamos a través de un padre biológico, sin embargo no todos contamos con ese privilegio, pero si todos tenemos un padre celestial, el cual nos ama.

Las funciones de un padre no se conceptualizan en sus funciones paternales como el sustentarnos y cuidarnos solamente, sino también guiarnos a que seamos seres humanos útiles para la sociedad. Nuestros padres biológicos son elegidos por Dios evidentemente, aunado a esto ellos siempre serán parte de nuestras vidas.

Nuestro padre celestial es el faro que nos guia es la luz que nos alumbra en los momentos de tristeza o de situaciones de nuestras vidas, el llena ese vacío de nuestro padre terrenal, su paternidad nunca cesa, es eterna hasta los siglos, sabemos que hay padres que evaden sus responsabilidades y nunca llegan a cumplir con cabalidad, sin embargo Dios nunca falla y siempre su amor es mayor y eterno.

El nos compara con un barro y es Él nuestro alfarero, con sus manos nos va moldeando y transformandonos con amor, hasta hacer de nosotros una vasija preciosa llevándonos a su perfecto plan y propósito.

Todo padre de familia debe mantener una relación con Dios, pero vivimos en unos tiempos donde lastimosamente se dejan llevar por los afanes de la vida, y en ocasiones abandonan el hogar, generando consecuencias terribles a los más vulnerables que son los niños, en la mayoría de los casos esos niños crecen con muchas carencias afectivas, raíces de amarguras, tristeza, frustraciónes, y odios (uno de los ejemplos más frecuentes son esas personas que se encuentran perdidos en las calles, cárceles, y demás placeres temporales del mundo). Pero es ahí donde nuestro Padre celestial que es nuestro consolador nos sumergue en su gran amor. Dándonos siempre la oportunidad de arrepentirnos y buscar su rostro.

Pero quiero dejar plasmado en los corazones de los lectores que Dios cumple con la responsabilidad de padre eternamente hasta el fin de nuestra vidas.

Por Eva Reyes

www.mamasqueoran.com

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