La Unción, por Eva Reyes

La importancia de ser ungido por el Señor. La unción nos habla sobre los hombres que fueron ungidos, los sacerdotes y profetas derramaban sobre el elegido el aceite de la unción.

Este era un aceite especial que se usaba para ungir a los reyes, también para ungir personas enfermas y sobre las ovejas para que los insectos no las molestaran. En el templo se ungían los instrumentos y todo lo que tenía que ver con la liturgia. La estabilidad de un rey y las victoria dependían de esa unción, por ejemplo el rey Saul siendo un pastor de asnas, paso a ser el rey de Israel, después que lo ungió Samuel. De igual manera Samuel también ungió a David tres veces, de un simple pastor de ovejas, y de un insignificante miembro de una familia se convirtió en el rey de Israel también.

Siendo un hombre ungido y dedicado al ministerio la unción se recibe por el Espíritu Santo y por hombres como el profeta Samuel ya que eran dedicados a ungir.

Cualquiera que desempeñe un cargo en el ministerio debe ser ungido primero por Dios, y quizás por los pastores que estén en eminencia. Hay cosas que no se van sino tiene la unción.

Los demonios no respetan ni títulos ni carnet de ministerio, los demonios respetan la unción del que ministra.

La uncion es necesaria para todo, una persona sin unción se nota, y se siente. La unción es la gracia de Dios sobre nosotros. También no tenemos que ser ni lindos ni sabios, sino tener la unción y la gracia de Dios. Esta debe ser anhelada y pedida.

Dios no te va a poner a pelear si no te unge primero, la unción es necesaria para orar, ayunar, y lograr la victoria. Dios cambia al que no pueda hacer nada para que haga cosas maravillosas, la unción cambia y transforma.

Para tener unción hay que desearla pedirla y anhelarla, hay una clave para tenerla: la obediencia y es buscar profundamente la presencia de Dios. Dios dota a cada persona. Hay diferentes unciones: la de Elías no fue la misma de David, Dios lo dota y lo unge para ser un verdadero adorador, hay algunos que son ungidos para servir, predicar, interceder, enseñar, evangelizar, y maestro. Nada podemos lograr si no somos ungidos por Dios, los dones se desarrollan cuando la unción está sobre nosotros. Para muchos será insignificante pero para Dios es un alma poderosa. Cuando un ministerio está falta del aceite de la unción nada se logra ni las almas se salvan.

por Eva Reyes

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