Lo Prioritario, por Zulma Tigani

Lo Prioritario

“¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, y barre la casa, y busca con diligencia hasta encontrarla?

Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, diciendo: Gozaos conmigo, porque he encontrado la dracma que había perdido.

Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente” Lucas 15:8 al 10

En la parábola notamos un progreso de sucesos. 

  1. La moneda está perdida. 
  2. La moneda es buscada con diligencia. 
  3. Enciende una lámpara.
  4. Barre la casa.
  5. La moneda es hallada.
  6. Impacto

La moneda perdida:

Lo primero que observamos es que la moneda estaba perdida en el suelo polvoriento de una casa. (Esto de suelo polvoriento no se debe a que la mujer era negligente en la limpieza de su casa, sino que en ese tiempo el suelo de la mayoría de las casas era simplemente tierra).

Esto me hace pensar que podemos pasar tiempos donde las “circunstancias” comienzan a dirigir nuestras vidas, y nos perdemos en las condiciones. 

Pero… La moneda, estaba perdida entre el polvo.

Me preguntaba ¿Cómo esta nuestro interior? ¿Describe esta situación mi estado espiritual?, ¿Hay polvo o quizás, escombros, que necesitan ser removidos para que pueda ver con claridad lo que estoy buscando? 

Lo segundo: Vemos que la búsqueda de la moneda perdida se tornó en asunto “prioritario”para la mujer. 

Tan pronto la ella, reconoció que se había perdido su moneda, detuvo cualquier cosa que estaba haciendo y se ocupó en buscarla. Tal vez estábamos lavando la ropa, y en este momento me di cuenta que lo prioritario es buscar lo perdido. 

Quizás iba a sentarme a la mesa para comer, pues eso podrá esperar, lo prioritario es buscar lo perdido.

A lo mejor estaba por llamar a alguien por teléfono, pues eso esperarálo prioritario es buscar lo perdido. 

Cuando nos damos cuenta, que la comunión con Dios no fluye, que mi relación con Dios, con el Espíritu Santo está entre cortada o perdida, que mi tiempo de oración no es como siempre, nada es más URGENTE que comenzar a buscarla otra vez.

Posiblemente nos preguntemos ¿Cómo no me di cuenta que estaba en este estado?, ¿Cuándo comenzó a sucederme?, ¿Estaba tan ciega? ¿Cómo pude dejar pasar esto sin escuchar los llamados de atención? 

Y muchas veces no hacemos nada porque pensamos que ya todo está perdido, que no la vamos a volver a encontrar.

Lo tercero: que advertimos es que la mujer encendió una lámpara para buscar su moneda. La mujer no dependió de la iluminación de afuera, la claridad que entraba por la ventana, ni de sus propios ojos, que tendrían la capacidad de distinguir objetos. Para la mujer era indispensable contar con una ayuda Superior, necesitaba la Luz de Dios. Ella necesita la lámpara que ilumina TODO, el bendito Espíritu Santo.

Así es, sin la obra poderosa y maravillosa del Espíritu Santo, es imposible hacer nada, debemos humillarnos y depender del poder del Espíritu de Dios.

Lo cuarto: En la parábola, además de encender una lámpara, la mujer buscó una escoba y barrió la casa

Es necesario que le demos lugar al Espíritu Santo, para “LIMPIAR” nuestro corazón. Para sacar cualquier impedimento, pecado y poner en orden nuestras vidas por medio de la Sangre de Cristo. Removamos lo que nos dificulte disfrutar de la comunión con Dios.

Lo que observamos es que la mujer buscó su moneda, barrio la casa, con prontitud no dejó de buscar hasta encontrarla.

¿Qué hubiera pasado si luego del esfuerzo inicial por hallar su moneda, la mujer se hubiera desanimado y hubiera dejado de seguir buscando? Pues la moneda, su comunión con Dios, no habría sido hallada.  

Habrá muchos impedimentos, tanto espirituales como materiales. Pero no nos tenemos que desanimar, la Palabra dice que “el que busca encuentra”.

Aprendamos de la mujer de la parábola, quien dependiendo de la lámpara y barriendo la casa, buscó su moneda con diligencia hasta hallarla. Nosotros también, dependamos del poder del Espíritu Santo, limpiemos nuestra vida de cualquier pecado y perseveremos, en comunión y humildad, nuestra relación con Dios.

Finalmente, la parábola dice que la mujer  encontró la moneda. El esfuerzo realizado produjo el resultado que buscaba. Halló su moneda, regreso la Gloria del Señor a su vida. 

El esfuerzo de la mujer, y la relación del Espíritu Santo con ella, inevitablemente dieron su resultado.

IMPACTO: La mujer no disfrutó sola de su alegría, la compartió con sus amigos y vecinos. 

Además, la introdujo la bendición a su casa, a sus hijos, esposo,  familia. Su casa ahora está limpia e iluminada, y ahora TODOS disfrutan de la Paz y el gozo de su victoria. 

                                                                                      Zulma Tigani

Ministerio Internacional Mamás que Oran – www.mamasqueoran.com

Coach Certificada, con especialización en Inteligencia Emocional y Desarrollo de las Competencias Emocionales. 

Egresada del Seminario Bíblico. 

Estudios Universitarios de Ceremonial y Protocolo. 

Autora de dos libros. “Soñar, esperar y ver” y “Matrimonio…de eso se trata”

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