Recetario de Mamás que Oran: “Una dieta especial”, por Judith Berlo

“Una dieta especial”

Algo muy rico y fácil que hago habitualmente son “Tarteletitas de vegetales”, como una
variante en mi dieta alimenticia.

Compra una docena de tapas de empanadas o prepara la masa casera.

Para el relleno: Cocinar 1 cebolla, 1/2 morrón, 1 diente de ajo (con un poquito de aceite de oliva), 3/4 kilo de zapallitos verdes o zuccchini bien cortaditos, 1 zanahoria rallada, granos de un choclo. Cocinar bien. Colar la preparación y luego agregar 1 cucharadita de semillas de chía y lino molidas, 1 cucharada de salvado de avena, un huevo batido con queso de rallar o solo queso crema y condimentar a gusto con lo que puedas consumir (sal, pimienta, especies).

Haz las tarteletitas en forma de canastita, rellénalas con lo que preparaste, llévalas al horno unos minutos, hasta que estén doraditas, recuerda que los ingredientes están cocidos. ¡Te van a gustar!

Preparando mis tarteletitas de “vegetales” la relacioné con la propuesta del Recetario MAMAS QUE ORAN, me llevó a pensar en alguien que pidió una dieta especial: Daniel y sus amigos. (Lee todo Daniel cap. 1 (NVI))

Eh el año 605 A.C, el rey de Babilonia Nabucodonosor sitió Jerusalén, se llevó parte de los utensilios de la casa de Dios, los puso en el tesoro del templo de sus dioses. Además ordenó al jefe de los eunucos Aspenaz, que trajera jóvenes del linaje real de los príncipes de Israel, apuestos, sin ningún defecto, sabios, aptos para aprender la lengua y literatura de los babilonios.

“El rey asignó raciones diarias de la comida y del vino que se servía en la mesa real. Su
preparación habría de durar tres años, después de lo cual entrarían al servicio del
rey. Entre estos jóvenes se encontraban Daniel, Ananías, Misael, y Asarías, que eran
de Judá, a los cuales el jefe de los oficiales les cambió el nombre: a Daniel lo llamó
Beltsasar; a Ananías , Sadrac; a Misael, Mesac; y a Azarías Abednego.” (Daniel 1: 5, 6
y 7, NVI).

Una situación límite la de Daniel y sus amigos, cautivos, lejos de la familia y ahora el cambió de sus nombres, ¡Que robo de identidad tan grande! Típico trabajo del enemigo para que no recuerdes quien eres en Dios y lo importante que eres para ÉL.

Bajo ninguna circunstancia olvides que eres un hijo amado del SEÑOR, que tienes Su ADN, y eso te garantiza victoria en situaciones muy difíciles e imposibles de resolver por ti
mismo.

Pero Daniel se propuso no contaminarse con la comida y el vino del rey, así que le pidió al jefe de los oficiales que no lo obligara a contaminarse.” (Daniel 1:8)

Daniel no se rinde fácilmente, sus convicciones en Dios son firmes y permanentes, eso hace que halle gracia ante el oficial, para pedirle algo muy osado: -“Por favor, haz con tus siervos una prueba de diez días. Danos de comer solo verduras y de beber sólo agua. Pasado ese tiempo, compara nuestros semblantes con el de los jóvenes que se
alimentan con la comida real, y procede de acuerdo con lo que veas en nosotros.” (Daniel 1: 12 y 13 NVI).

Los siguieron alimentando con esa dieta especial de vegetales y agua, porque Dios dotó a estos cuatro jóvenes de belleza, sabiduría e inteligencia, mucho más que a todos los otros.

Estas enseñanzas son válidas para todos, porque en tiempos de dificultad, algunos dejan sus valores y principios relegados, para contaminarse de las cosas que ofrece el mundo, que son tan fáciles de adquirir y perjudican cada vez más la vida espiritual , quitando la esperanza de un futuro.

Hay algo que nunca cambió en Daniel, ni en nosotros tiene que cambiar, la relación tan profunda con el SEÑOR, la confianza y la fe, que hace que nos diferenciemos del resto, porque irradiamos su luz, y su gracia.

No salgas de la voluntad de Dios y sus propósitos, afirma tus convicciones en Cristo.

Estamos atravesando una etapa mundial muy difícil, en todas las áreas, es el momento en que más tenemos que alimentarnos de la dieta más valiosa: Lectura de la palabra, oración y clamor, es el alimento más saludable, que nos cambia la perspectiva de las dificultades y nos enfoca en Dios y su poder para obrar en cada situación.

Además un condimento extra, esta comunión continua con el SEÑOR, hace que estemos confiados, fortalecidos y ministrados con su paz.

¡Dios bendiga!

Por Judith Berlo

www.mamasqueoran.com

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