Ruth, una mujer sumisa? por Alejandra Zangaro – www.mamasqueoran.com (Parte 1 de 5)

aleHoy en día hasta parece una locura escribir mujer y sumisa en la misma oración pero cuando leemos la historia de Ruth en la Biblia nos muestra a una mujer que por ser sumisa (Obediente) a Dios en primer lugar y a Noemí su suegra, alcanzó la redención no solo para ella, sino que le permitió ser parte de la línea genealógica del mismo Señor Jesucristo.

Voy a compartir estos días algunos breves pensamientos que espero te ayuden como a mí a entender que cuando somos sumisas ante Dios, obedientes a su voz, El se ocupa de REDIMIR = “volver a comprar y proteger” y nos lleva al lugar de nuestra victoria y nuestra vindicación.

Voy a copiar el capitulo 1 del libro de Ruth (TLA) y sigo comentando debajo:

Elimélec y su familia van a Moab - 1-2 Esta historia tuvo lugar cuando en el país de Israel todavía no había reyes (otra versión dice: en el tiempo de los jueces); sino que al pueblo lo defendían libertadores ocasionales. En esa época no hubo cosechas y la gente no tenía qué comer. Por eso, una familia del pueblo de Belén, de la región de Judá, se fue a vivir al país de Moab, porque allí sí había comida. El esposo se llamaba Elimélec, la esposa se llamaba Noemí, y los hijos se llamaban Mahlón y Quilión. Poco tiempo después de haber llegado a Moab, Elimélec murió, así que Noemí y sus hijos se quedaron solos. 4-5 Pasó el tiempo, y Mahlón y Quilión se casaron con muchachas de ese país. Una de ellas se llamaba Orfá y la otra, Rut. Pero pasados unos diez años, murieron Mahlón y Quilión, por lo que Noemí quedó desamparada, sin hijos y sin marido.

Noemí y Rut van a Belén - Un día, Noemí supo que Dios había bendecido al país de Israel, dándole abundantes cosechas. Entonces ella y sus nueras se prepararon para irse a Judá. Todavía no habían caminado mucho cuando Noemí les dijo:

—Mejor regresen a vivir con sus familias. Que Dios las trate bien, como ustedes me han tratado a mí y trataron a mis hijos. Pido a Dios que les permita casarse otra vez y formar un nuevo hogar.

Noemí se despidió de ellas con un beso, pero Orfá y Rut empezaron a llorar y 10 a decirle:

—¡No queremos separarnos de ti! ¡Por favor, déjanos ir contigo y vivir entre tu gente!

11-13 Pero Noemí les contestó:

—¡Váyanse, hijas mías! ¿Para qué van a seguirme? Ya no tengo más hijos para que se casen con ustedes, y ya estoy muy vieja para casarme otra vez. Y aun si hoy mismo pudiera casarme y tuviera hijos muy pronto, ¿estarían ustedes dispuestas a esperarlos hasta que ellos crecieran? ¡No, hijas mías, eso es imposible! Yo estoy sufriendo más que ustedes, pues Dios se ha puesto en mi contra.

14 Al oír esto, las nueras volvieron a llorar amargamente. Por fin Orfa se despidió de su suegra, pero Rut se quedó con ella. 15 Entonces Noemí le dijo a Rut:

—¡Tu cuñada ya regresó a su pueblo y a su dios! ¡Vete con ella!

16 Pero Rut le contestó:

«No me pidas que te deje;
ni me ruegues que te abandone.
Adonde tú vayas iré,
y donde tú vivas viviré.

»Tu pueblo será mi pueblo
y tu Dios será mi Dios.
17 Donde tú mueras moriré,
y allí mismo seré enterrada.

»Que Dios me castigue
si te abandono,
pues nada podrá separarnos;
¡nada, ni siquiera la muerte!»

18 Noemí no insistió más, pues comprendió que Rut había decidido irse con ella.

19 Caminaron y caminaron hasta llegar a Belén. Tan pronto entraron en el pueblo, toda la gente se sorprendió al verlas y se armó un gran alboroto. Las mujeres decían: «¡Miren, pero si es la dulce Noemí!»

20 Y ella les dijo:

«Por favor, ya no me digan dulce, llámenme amarga, porque Dios todopoderoso me ha amargado la vida. 21 Cuando salí de Belén, tenía de todo; ahora que regreso, Dios me ha traído con las manos vacías. ¿Por qué me van a llamar dulce, si Dios todopoderoso está contra mí y me ha hecho sufrir?»

22 Fue así como Noemí regresó del país de Moab, acompañada de su nuera Rut. Cuando llegaron a Belén estaba empezando la cosecha de cebada.

Sin lugar a dudas un pasaje conmovedor y tan triste como la vida misma, experiencias que hemos atravesado de alguna u otra forma. Noemí tiene que irse de su amada Belén a la tierra de Moab. Viaja con su esposo y sus dos hijos, pero pasan los años y van muriendo su esposo y sus dos hijos y Noemí queda sola con sus nueras, en una tierra extranjera. Una foto desgarradora, una viuda sin esperanza y sin un futuro posible, pero cuando uno piensa que es imposible, Dios obra lo más maravilloso.

Seguro que el Espíritu Santo ya comenzó a hablarte a medida que leías la Palabra de Dios pero quiero aprovechar a que compartamos algunas ideas que van surgiendo del texto:

  • Entre las mamás del Ministerio, seguramente hay viudas y quienes han perdido a sus hijos y pueden identificarse con las palabras de Noemí. Si estas tan triste como Noemí y ya piensas que no hay nada en tu futuro, sigue leyendo porque el amor del Señor te abraza y te dice que tiene planes de bien para vos, de bien y no de mal, para darte un futuro y esperanza. (ver Jeremías 29:11)
  • 10 años fuera de su tierra, no por elección propia sino por las circunstancias de la vida, tal como tantos hermanos en nuestros países donde la guerra, la guerrilla y violencia, la  pobreza, el hambre y tantas otras circunstancias, los fuerzan a buscar nuevos horizontes. 10 años y parecía que fue en vano … volvía con las manos vacías … Pero Dios tiene otros planes. La prueba que estas atravesando tiene 10 años? Pueden ser mas o menos, pero todos coincidimos que entendemos que Noemí quisiera cambiarse el nombre a ‘amarga’, por la amargura y tristeza que había en su corazón. Te identificas?
  • Los versos 16 y 17, cuando Ruth hace la declaración de que la va a acompañar es uno de los pasajes mas bellos de la Biblia. El amor de esa nuera, a quien la suegra llama hija, quien entiende espiritualmente lo que Noemí le ha ido compartiendo a través de los años acerca del Dios de Israel, nuestro Dios nos ayudan a poder ponernos en pie y responder con fidelidad y amor a nuestro Padre Celestial y hacia nuestra familia.
  • Estaba empezando la cosecha de la cebada“, dice la Escritura. Aquí como tantas veces la Biblia detalla momentos y tiempos específicos que tienen un significado poderoso en Dios. Si esta nota llego hoy a tus manos no es casualidad, el Salmo 31:15 nos dice que: “En tu mano están mis tiempos”. Tal vez para vos y para mí, pareciera que el tiempo pasó, pero la palabra de Dios viene a decirnos que este es el perfecto tiempo de Dios. Sigue leyendo la historia y vamos a descubrir juntas que los tiempos de Dios son perfectos.

En qué te habló Dios a través de este pasaje? Hay algo en lo que el Señor, a través de su Espíritu Santo, te haya bendecido? Sin lugar a dudas el Señor de Noemí y de Ruth es Dios nuestro y se mueve poderosamente en nuestras familias y en nuestras vidas en el tiempo oportuno y siempre, pero siempre para bendecirnos y prosperarnos.

Nosotros somos de los que persisten en seguir a Cristo y hay recompensa para nuestro porvenir. No temas, cree solamente !!

Todo mi cariño,

Pra. Lic. Alejandra Zangaro

www.mamasqueoran.com

mamas@cvclavoz.com

 

 

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